Plan dominguero: ruta a Las Chorreras de Enguídanos, en Cuenca

las chorreras

En más de una ocasión he comentado que los prejuicios sólo sirven para romperlos. Y esto es lo que ocurre precisamente en Las Chorreras de Enguídanos, un lugar que se sale de los estereotipos que cualquiera que no haya estado, tiene de Cuenca.

Suelo ir varias veces al año (aunque no todas las que me gustaría) a mi pueblo: Villagarcía del Llano, que pertenece a la provincia de Cuenca pero está más cerca de Albacete capital. De mis veranos creciendo allí, aprendí cuán necesario es tener un pueblo, que todas las primeras veces siempre las descubriría allí y que la libertad, cuando aún eres un crío, cobra especial sentido en ese lugar de veraneo donde los límites los pone tu imaginación.

Las Chorreras

En uno de estos veranos descubrí Las Chorreras y, desde entonces, intento ir todos los años al menos una vez a disfrutar de este capricho que el río Cabriel, ha regalado a Castilla La Mancha y que es todavía un desconocido. De hecho, la primera vez que estuve allí me sorprendió no haber oído hablar nunca de este lugar y la poca gente que había: no entendía cómo este regalo de la naturaleza, no aparecía en los reportajes sobre las piscinas naturales más bonitas de España, lugares inhóspitos o cascadas de ensueño.

Las Chorreras, obra de arte esculpida por la naturaleza

Se trata de 300 metros de bajada del río en plena montaña que dejan a su paso cascadas, piscinas naturales, pozas de agua cristalina, rápidos y gargantas… Un lugar en el que el agua, el paso de los años y la ausencia de la mano del hombre han esculpido uno de los parajes más increíbles de Cuenca, donde su “secretismo” lo hacen todavía más mágico.

A medida que visitaba este lugar con los años, he ido viendo cómo cada vez son más los que descubren este rincón y no quieren desaprovecharlo. De hecho, en 2017 lo han declarado (por fin) Patrimonio Natural, lo que ha aumentado el número de curiosos que se acerca a descubrirlas.

Las Chorreras

A raíz de este nuevo título, desde el 1 de julio ya no es posible acercarse con coche hasta casi las propias Chorreras por lo que hay que aparcar el vehículo en la carretera y andar unos 800 metros por el camino del bosque. Intuyo que con el tiempo y la mayor llegada de domingueros, terminarán por habilitar una zona para aparcar ya que no está del todo bien. Hasta el momento, la otra opción es aparcar en las zonas habilitadas en Enguídanos (a unos 4 kilómetros) y coger el bus que realiza el trayecto de ida y vuelta por cinco euros.

Una vez llegas a la entrada de Las Chorreras, te espera en evidente estado de abandono la antigua Central Hidroeléctrica Lucas de Urquijo (o Salto de Villora) que, a sus más de 100 años, es la segunda más antigua de España. Le acompaña un poblado donde vivían los antiguos trabajadores de la central, Iglesia incluida, y todo ello abandonado… por lo que, a lo desconocido de Las Chorreras, le aporta un grado de misticismo que hacen todavía más mágico este lugar. Esta última vez que he estado, ya no era posible entrar a estos edificios abandonados por seguridad, pero hasta ahora, siempre entrábamos a imaginar cómo sería la vida entonces y, por qué no, a pasar algo de miedo en una antigua iglesia abandonada y absorbida por la naturaleza.

Las Chorreras

Plan de cualquier día de verano

Es posible realizar rafting, barranquismo y otras tantas actividades en la zona: en Enguídanos hay empresas especializadas en multiaventura. Nosotros cuando hemos ido, hemos preferido siempre hacer el siguiente plan por nuestra cuenta: situamos nuestro “campamento” o “base de operaciones” en la última poza. Solemos llevar un bocadillo y pasar allí el día, a la sombra del pinar: es muy importante recordar que la magia de este sitio radica en lo desconocido que es por lo que no encontraremos bares donde comprar, merenderos… y ni siquiera, papeleras. Por tanto, hay que llevar en la mochila civismo para recordar que la basura que generemos hay que traerla con nosotros y respetar así este bonito lugar (algo que más de uno no termina de recordar y por ello, encontraremos zonas con basura apilada que nos recuerdan el poco cariño que algunos tienen a la naturaleza).

Las Chorreras

Podemos llegar hasta aquí andando en chanclas perfectamente, como os comentaba es un sendero muy sencillo. Sin embargo, para subir Las Chorreras recomiendo sí o sí llevar escarpines. He visto a más de uno que creía que podría disfrutar de este lugar descalzo y que ha tenido que utilizar sus zapatillas de deporte para poder subir (y sin embargo, caerse en el intento puesto que éstas no están preparadas para el agua).

Una opción es disfrutar de Las Chorreras desde aquí, donde tres pozas de agua cristalina (y muy fría) y una cascada nos dan la bienvenida. Sin embargo, yo recomiendo ir subiendo por el caudal del río hasta arriba. Hay que estar ágil para hacer el recorrido, pero no es difícil ni requiere ningún tipo de preparación física. Podemos dejar nuestras cosas en el pinar y subir simplemente en bañador con los escarpines y, si somos no somos torpes, con el móvil o cámara de fotos. En todos los años que he ido, nunca me han robado nada ni he sentido desconfianza al dejar la mochila e irme dos horas o tres caudal arriba.

Durante el recorrido, iremos viendo cómo el agua ha ido erosionando a su paso la naturaleza y subiremos por la misma: en algunos tramos simplemente nos mojaremos los pies y en otros, se podrá elegir si meternos en el agua o esquivar las pozas por las piedras. A excepción de la laguna donde, si queremos subir para arriba, no nos quedará más remedio que bañarnos. A nuestro paso, encontraremos varios altos desde los que es posible saltar al agua con seguridad. Incluso los hay que se tiran con la tapa de la nevera por las piedras hasta caer a la poza.

Las Chorreras

Cuando y donde menos te lo esperas

Como os decía al principio, cuando hablo con gente que no ha estado en Castilla La Mancha, tienden a pensar que es todo un secarral y que mis veranos por aquí, han tenido que ser muy aburridos. No saben lo que se pierden 😉

Cuando y donde menos te lo esperas, la naturaleza te sorprende con rincones tan desconocidos como mágicos como son Las Chorreras, un lugar que sin duda alguna recomiendo (a 80 kilómetros de Cuenca) para disfrutar de un plan diferente donde sentirnos por un día unos exploradores aventureros.

 

Periodista especializada en Marketing Digital y nómada empedernida por naturaleza: YSIFLY es el lugar en el que hablo sobre mis ganas de no quedarme con las ganas de nada

3 Replies to “Plan dominguero: ruta a Las Chorreras de Enguídanos, en Cuenca”

  1. Increíble!!!! Sin duda, para repetir.

  2. Increíble!!! Sin duda, para repetir.

    1. Y mucho mejor en buena compañía 🙂

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