Baños de sal en la curiosa laguna rosa de Torrevieja, Alicante

laguna rosa

Cuando llegué a este lugar, me sorprendió mucho no haber oído hablar de él antes. Conocía la laguna rosa de Senegal y de Australia pero no tenía la menor idea de que en la península, teníamos una que no tiene nada que envidiar a las dos anteriores. Desconozco por qué no es más conocida o por qué no se publicita pero, en cualquier caso, recomiendo una visita a este curioso lugar.

En el Blablacar que me llevó a Torrevieja la semana pasada donde he estado descansando unos días, una chica que vivía allí me recomendó ir a Las Salinas y me contó que, aunque los turistas apenas lo conocen, es uno de sus lugares favoritos del mundo. Mencionó que el agua era rosa… aunque ni de lejos, podía imaginarme que era TAN rosa.

Dunaliella salina: la culpable del agua rosa

La culpable de este fenómeno se llama Dunaliella salina y es un alga que, durante el verano, aumenta su ciclo de reproducción dando lugar a que el agua adquiera un color rosáceo en combinación con otras bacterias. Este alga la podemos encontrar en Alicante, en el Parque natural de las Lagunas de La Mata (700 hectáreas) y Torrevieja (1400 ha) que fue declarado Paraje Natural en 1988 y Parque Natural en 1994. En la primera laguna, la Mata, el color del agua es verdoso por lo que “entra dentro de la normalidad” y ahí está el Centro de Interpretación del Parque. Sin embargo, en el segundo, este alga crea un espectáculo único en la península y es donde se realiza la explotación salinera.

De hecho, los flamencos nacen de color blanco o grisáceo pero se alimentan de pequeños crustáceos que, a su vez, se comen las algas rojas. De ahí, que estos animales tengan este plumaje rosa tan característico. Si vamos a las lagunas en época de cría podremos deleitarnos con hasta 2.000 ejemplares de este majestuoso animal.

Viviendo experiencias diferentes en Torrevieja

Fuimos andando desde el puerto de Torrevieja bajo los 35 grados del sol alicantino y siguiendo las indicaciones del GPS en el móvil porque no está indicado, pero fue un camino sencillo de unos 4 kilómetros (sí, nos gusta mucho andar). Encontramos “la entrada” al parque porque vimos salir de allí a otros curiosos pero como os he ido comentando, no es un lugar que esté pensado para atraer turistas: ni indicaciones, ni el típico bar o chiringuito que quiere rentabilizar la llegada de curiosos… ni siquiera, demasiados visitantes. Un día de agosto por la mañana en el que Torrevieja se encuentra en su máximo índice de ocupación anual… conté unas 20 personas.

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En teoría está prohibido el baño y llevar animales sueltos, pero ni una ni otra se cumplen (y no, tampoco hay vigilancia ni personal de información…). Recomiendo ir con escarpines tanto para dar un paseo como para el baño ya que, además de que el suelo es todo piedras, el agua es de un rosa intenso y nada transparente por lo que no vemos lo que estamos pisando. A esto, añadir que es tan abundante la presencia de sal que es se vuelve bastante molesta. En cuanto a la profundidad, como mucho habrá un metro y medio en las zonas que más cubre.

Sin salir de nuestro asombro por el color del agua, entramos a la laguna rosa para bañarnos y, al tumbarnos… “se nos subió el culo, él solito”. Nos habían contado que flotaríamos, pero es una sensación bastante curiosa cuando la experimentas por primera vez, te pilla desprevenido. Imagino que en el Mar Muerto será similar, pero no dejó de sorprendernos.

¿He dicho ya que el agua está muy salada? Bien, pues cuando “floté de repente”… me cayó algo de agua en los ojos y os puedo prometer que es una de las experiencias más desagradables que he vivido. ¡Pica muchísimo! Tuve que salir del agua a ciegas mientras esquivaba piedras para poder limpiarme bien y volver a ver. Además, me di cuenta de que tenía heriditas que desconocía su existencia pero que en cuanto entraron en contacto con el agua salada… empezaron a hacerse notar.

Otra recomendación que os hago y, que por lo que vi también tuvieron en cuenta el resto de visitantes, es llevar abundante agua en garrafas o botellas. Y esto diría que es innegociable, tanto para torpes como yo a los que les entre el agua en los ojos como para limpiarnos un poco antes de volver: nos convertimos en “seres brillantes” y es bastante incómodo. Fuera de la laguna hay urbanizaciones y apartamentos pero salvo que intentes colarte en una piscina privada, te toca volver sin ducha a casa y repito… no es nada agradable.

Un balneario natural con propiedades curativas

En cualquier caso, que no os alarmen estos posibles “inconvenientes”… la verdad es que es un baño (prohibido) de lo más relajante gracias a la sal; una sensación muy diferente a un baño en la playa o piscina que recomiendo probar. Este Parque Natural cuenta con propiedades curativas por lo que, si bien el color del agua es lo más llamativo en primera instancia, el lodo es realmente su oro negro.

Sus propiedades mineralizantes, regenerativas y su efecto estimulante de la cicatrización hacen que los más animados, se cubran el cuerpo del lodo que se encuentra en la orilla. Además, tiene un alto poder calórico por lo que es ideal como anti-inflamatorio (reumatismo, artritis, artrosis…). En caso de que vayáis a disfrutar también de esta “terapia natural” es, con más motivo imprescindible, llevar agua para limpiarnos tras haber disfrutado de la Laguna Rosa.

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En definitiva, este lugar me sorprendió contra todo pronóstico: llegué a él un poco por casualidad ya que sigo sin entender cómo “no se le da más bombo” o se aprovecha su existencia. Además, no es sólo uno de esos lugares en los que ir y hacer una bonita foto… si no que el lodo y la experiencia del baño hacen que sea una visita, en mi opinión, obligatoria si estás pasando unos días en Alicante.

 

Periodista especializada en Marketing Digital y nómada empedernida por naturaleza: YSIFLY es el lugar en el que hablo sobre mis ganas de no quedarme con las ganas de nada

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