Road trip por el Norte de Portugal durante cinco días

Norte de Portugal

De nuevo, Portugal fue un plan B que salió bien. Mi primer encuentro con el país vecino, fue un Puente de diciembre en el que el resto de opciones se iban de nuestro alcance y Lisboa se ofreció como destino accesible y asequible. Fuimos sin expectativas y volvimos enamorados. Sin duda, repetiría aquel viaje una y cien veces.

Un par de años después, la vida quiso que una pareja a la que guardo especial cariño, se diera el sí quiero en Oporto, la oportunidad perfecta para meterme el caramelo en la boca. Fue muy poco lo que visité en aquella ocasión, pero sí lo suficiente como para saber que volvería tarde o temprano.

Y en efecto. Esta Semana Santa volvimos a mirar vuelos hacia ninguna parte sin percatarnos que, a nuestra izquierda, había un amigo con mucho que contarnos. Obviamente y, teniendo en cuenta que para variar, lo dejamos todo para última hora, estos vuelos estaban impagables. ¿Plan B? Portugal.

Norte de Portugal

Dado que, como he contado en otros post, estoy viviendo temporalmente en Salamanca, este plan B era todavía más seductor por la cercanía. Así pues, cargamos el maletero de por si acasos, recogimos a un par de blablaqueros y nos preparamos para conocer el Norte de Portugal en una ruta en coche de 5 días:

Coimbra: aquí llegamos el miércoles por la tarde, lugar en el que pasaríamos las dos primeras noches de nuestra ruta. Como creo que cada uno de estos destinos necesita un post propio, no entraré en detalles. En resumidas cuentas, la sensación que me llevo de esta ciudad conocida por su Universidad, es la que inspira un caos perfecto. Ya nos lo adelantó en el coche un chico que vive allí: en Coimbra, nada tiene sentido y a la vez, todo entra dentro de un orden. Como cuando sabes dónde has dejado todo en una habitación que está hecha un desastre.

Las calles se cortan entre sí sin una estructura aparente y, por mucho que busques algún tipo de lógica, los colores de las casas se alternan entre sí, evadiendo cualquier razón de ser. Los coches hacen maniobras imposibles entre calles estrellas y cuestas empinadísimas, y las Repúblicas ponen el alma a una ciudad llena de vida. Y sin embargo, y con ello, todo tiene un sentido.

Norte de Portugal

Montemor-o-Velho: entre el paseo del miércoles por la noche y la mañana del jueves, nos dio tiempo de sobra de disfrutar de Coimbra, por lo que buscamos lugares cercanos que visitar. La primera opción era Fátima, pero teniendo en cuenta la distancia y que estábamos en plena Semana Santa, optamos por este pequeño pueblo del que jamás habíamos oído hablar. Un lugar, cuanto menos, curioso.

Su mayor atractivo es el castillo que vigila la ladera, aunque para mí, su mayor fuerte fue mostrarme la Portugal de verdad. La de un pueblo de apenas 2.000 habitantes lleno de gente amable. Ah! Y una escalera mecánica en medio de ninguna parte.

Figueira da Foz: tenía mono de mar (algo a lo que acostumbro), así que decidimos hacer los 20 minutos que separan en coche estas dos localidades para llegar a Figueira da Foz. Seré breve: Salou, Gandía, Santa Pola, Matalascañas, Benidorm… imaginemos un pueblito costero con chiringuitos, apartamentos, hoteles y, hasta que llegue verano, algún que otro fantasma.

Norte de Portugal

Aveiro: el viernes dejamos atrás Coimbra y fuimos hasta la «Venecia chica» de Portugal. No debimos de ser las únicas que lo pensaron, ya que este pequeño pueblo costero estaba lleno de gente que, en su mayoría, eran españoles. Sin embargo, aunque peca de ser excesivamente turístico y lleno de tentaciones para bolsillos amantes de los souvenirs, sus particularidades hacen más que recomendable una visita.

Costa Nova: allí se debió de inventar aquello de «de 0 a Costa Nova, ¿cómo de cuqui es?». A 10 kilómetros de la anterior, se encuentra esta pequeña localidad costera rodeada por mar y llena de color. Antiguamente, casas de pescadores y, ahora, delicia de visitantes e instagramers. Cada casa está cuidada al detalle y, aunque nadie las ocupe en esta época del año, desprenden vida por los cuatro costados.

Barra: al otro extremo de Costa Nova pero a tan sólo 7 kilómetros de distancia. Viene a ser lo mismo que Figueira da Foz pero con el faro más alto de Portugal.

Norte de Portugal

Oporto: y llegamos a la joya de la corona, donde pasamos de viernes por la noche a domingo. Todavía no sé si me gusta más Lisboa u Oporto, aunque confieso que no me veo capaz de elegir. Oporto tiene esa virtud de las ciudades con encanto, la de aquellas que sin grandes monumentos tienen un «no sé qué, que qué se yo», pero que te atrapa. Que me encanta.

Pasear Oporto es combatir las cuestas y, a la vez, cargar las pilas al son de I did it my way. Es sorprenderte con pequeños detalles y cautivarte con grandes personas. Es un vino en la Ribeira dejando que la vida pase mientras la saboreas.

Norte de Portugal

Antes de acabar, quiero hacer especial mención a los peajes de Portugal por si puede ser de utilidad para alguien. En mi caso, las dos veces anteriores que fui, no pagué (y no me multaron) pero no porque no quisiera… si no porque no tenía ni idea de cómo funciona. Tal vez con los años, a una le entra eso de la madurez y decide que no se va a arriesgar a que la multen por evitar pagar 5€ de peaje…

En cualquier caso: existen dos tipos de peaje, los del Estado y los privados. En los del Estado: nada más llegar a Portugal, encontramos (si buscamos) una señal donde nos indica cómo pagar; metemos nuestra tarjeta de crédito y, pasados unos días, nos pasarán automáticamente todos los cargos. Para ello, a lo largo de la carretera, hay cámaras que te van cobrando pequeñas cantidades. (De ahí lo de saltárnoslo, si no encontramos estas cabinas, podemos pasar perfectamente a través de estos peajes sin que nadie nos pare. Allá cada uno).

 

Norte de Portugal

Lo otro son las autopistas privadas: en este caso, son peajes como los que estamos acostumbrados. Aunque cuidado, los de Via-T no tienen barrerita, por lo que puedes entrar y salir a través de ellos sin que nadie te pare.

En definitiva, si te arriesgas y tienes suerte, puedes viajar por Portugal gratis en lo que a peajes se refiere. He de reconocer que no me multaron en mis dos viajes anteriores. En esta ocasión, decidí pasar por caja…

Acabaré este post haciendo lo propio y lo que me pide el cuerpo, recomendaros que conozcáis el país luso de Norte a Sur y de Este a Oeste ¡viajad a Portugal! Como he dicho en más de una ocasión en el blog que nos ocupa, hay países en los que sólo su capital, no es suficiente ni para empezar. Es el caso de Portugal, mi plan B preferido.

(Entre mis tareas pendientes/sueños, sigue ronroneando la idea de recorrerlo al completo en furgo viajera…)

Si te pasa algo en la otra parte del mundo, ¡al menos que tengas la seguridad de que todo va a salir bien!
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