Planes domingueros desde Bilbao para después del confinamiento

Vistas desde el Anboto

En estos días en los que el tiempo se ha parado y el reloj parece no haberlo hecho, a mis ganas de comerme el mundo, le van ganando el pulso aquellas de no hacer nada.  Me debato cada día entre qué ganas de que esto pase para hacer mil cosas y qué pereza me da hacer algo ahora. Cuántas ganas tengo de ver a fulanito o menganita, pero qué poca conversación tenemos ya cuando nos llamamos.

A medida que pasan los días y perdemos la cuenta de la última vez, a mí al menos se me agotan las ideas y, si algo me mantiene en pie, son los sueños. Estos días, me he preguntado mucho qué es lo primero que quiero hacer cuando todo acabe, a quién me apetece ver más, cuál es el primer sitio al que querré ir… y la verdad, es que tengo las respuestas bastante claras a todas estas preguntas. Y, si hay algo que echo de menos estos días, más incluso de lo que hubiera podido esperar, es esa sensación de libertad y de paz que sólo me han dado algunos rincones del planeta. Esos que encuentras en un plan dominguero en el que escuchas cómo grita el silencio y recargas las pilas, dándote cuenta de que no te hace falta ir a la otra punta del mundo, para encontrar tu pequeño paraíso.

Subiendo al Aizkorri

Todo parece indicar que pasará mucho tiempo hasta que cojamos un avión para descubrir nuevas culturas, pero quiero pensar que la veda para practicar deporte o respirar aire puro, se abrirá antes de verano. Por ello, como de los sueños, parece que últimamente es de lo único que se vive, no quiero que la libertad me pille desprevenida. Así pues, allá van esos planes domingueros cerca de Bilbao que aún me quedan por descubrir, o que estoy dispuesta a repetir.

  • Ruta a los Ojos del Diablo en Sonabia, Cantabria:  tuve la suerte de hacer esta ruta y la verdad es que me encantó, tanto el trayecto como las vistas en la meta. No obstante, tengo entendido que hay diferentes rutas para llegar a la cima, algunas por la costa y otras por el interior y, de diferentes grados de dificultad. En mi caso, hicimos una ruta atravesando la montaña y esquivando cabras montesas en un trayecto de unos 8 kilómetros para los que, con toda la calma del mundo, tardamos unas tres horas en total. Tengo pendiente repetir esta ruta, pero a la próxima y con las ganas que tengo de disfrutar del mar, será sin duda por la ruta costera.
  • Ruta al Faro del Caballo en Santoña, Cantabria:  esta ruta es en Cantabria, aunque cuando llegas al final, puedes pensar perfectamente que estás en Menorca o Ibiza por lo cristalinas de sus aguas. Es una ruta muy sencillita, donde las escaleras finales, son las que aportan un grado de dificultad al plan y de agujetas a nuestros gemelos. Como en casi todas las rutas, existen varias rutas y caminos y, en esta ocasión, la hicimos bordeando el penal del Dueso y culminando unos 12 kilómetros en tres horas y media.

Monte Buciero

  • Subida a la cruz del Monte Buciero en Santoña, Cantabria: otra de las rutas posibles para llegar hasta el Faro del Caballo, es la que pasa por la cruz del Monte Buciero, donde la verdad, las vistas son espectaculares. Si además, el día acompaña con sol y sin vistas despejadas, la panorámica te presenta de un vistazo Laredo, Colindres, Bárcena de Cicero, Escalante, Argoños y la Playa de Berria. Una auténtica joyita, que hicimos en unas 4 horas para completar los 8 kilómetros y medio de ruta que supuso, aunque he de reconocer, que en esta ruta nos recreamos en la cima con las vistas y el hamaiketako.
  • Ruta a la Arboleda en el Valle de Trápaga, en Bizkaia: en este caso, lo que nosotros hicimos no fue una ruta de senderismo como tal, pero sí que lo considero plan dominguero por el contacto con la naturaleza que, sin duda, merece la pena. Desconectar para reconectar a escasos kilómetros de Bilbao.
  • Ruta por la costa de Uribe, en Bizkaia: todos los años, se celebra la Kosta Trail con una ruta de senderismo que comienza y acaba en Sopela, tras llegar a la Playa de Muriola y en el camino, atravesar algunos de los enclaves más bonitos de nuestra costa. La Kosta Trail oficial, tiene diferentes recorridos en función de la marcha o carrera que decidas hacer y además, tiene fines solidarios. No obstante, con un día al año, no es suficiente para disfrutar de esta bonita ruta, por lo que nosotros, decidimos hacer 15 kilómetros de la ruta por libre durante unas tres horas y media.

Mugarra

  • Subida al Mugarra por Mañaria, en Bizkaia:  uno de esos picos altos del territorio que, sin ser el más alto ni el más complejo, nos dan un plan dominguero con vistas que quitan el hipo, tramos más empinados e incluso, una pequeña parte de escalada que hace las delicias de los más aficionados. Fueron 12 kilómetros en tres horas y media que, la verdad, me encantaría repetir más pronto que tarde.
  • Ruta al Bosque de Oma de Ibarrola, en Bizkaia: por lo que tengo entendido, el Bosque está actualmente cerrado y será trasladado porque sufre la peste del pino, una enfermedad que afecta al 80% de sus pinos… una auténtica pena, porque no sólo es una bonita ruta accesible para cualquiera y muy cerquita de Bilbao, sino que es una auténtica obra de arte y una seña de nuestra identidad.
  • Subida al Pagasarri, en Bizkaia: o como lo he denominado en más de una ocasión, el primer curso de mendizale para cualquier bilbaíno o bilbaína. He perdido la cuenta de las veces que he subido, tanto acompañada como sola, en marcha de El Correo o por libre… y lo cierto, es que estoy deseando ponerme las zapatillas y coronarlo una vez más. Son unos 14 kilómetros saliendo y regresando a Santutxu, mi centro de operaciones.

Camino al monte

  • Subida al Pagasarri y a Ganekogorta, en Bizkaia: esta ruta no la he hecho todavía y es una de mis asignaturas pendientes. La ruta, es similar a la anterior pero, en lugar de finalizar en la cima del Pagasarri, continúa hasta coronar el Ganekogorta que es su pico vecino. Muy pronto en YSIFLY, espero.
  • Ruta al Salto del Nervión, en Araba: me pareció impresionante y eso, que lo vi en pleno verano y sin agua. Se trata del salto de agua más alto de la Península Ibérica y, por descontado, es una de mis próximas paradas en cuanto haya una racha de lluvias y, por supuesto, podamos salir. Fueron 12 kilómetros de una ruta muy sencillita que, en nuestro caso hicimos circular en unas tres horitas.
  • Subida al Cabo de Ogoño en Urdaibai, Bizkaia: es otra de esas rutas donde su ubicación, suma puntos. El camino no tiene demasiada complejidad pero, cuando llegas a la cima, puedes ver toda la Reserva de Urdaibai a tus pies y eso, sí que es una auténtica maravilla. Nosotros, tuvimos la enorme fortuna de poner el broche de oro a esta ruta haciendo paddle surf por toda la Reserva y la verdad, es que aquel plan dominguero fue redondo. Hicimos sus 6 kilómetros y medio en unas dos horas.
  • San Pedro de Atxarre en Urdaibai, en Bizkaia: muy cerquita de la anterior y, próxima a la siguiente ruta, se encuentra el que es considerado el mejor mirador de Urdaibai lo que, tiene todo un mérito ya que Urdaibai, es increíble lo mires por donde lo mires.

Anboto

  • Ruta a San Juan de Gaztelugatxe, en Bizkaia: poco puedo decir de esta ruta que no esté ya dicho, así que me limitaré a confirmarlo: este lugar es precioso y, si aún no has ido, no sé a qué estás esperando. Uno de nuestros mejores secretos que Jon Snow y Daenerys desvelaron al mundo y lo convirtieron en objetivo universal.
  • Ruta al Faro de Matxitxako: si seguimos con ánimo después de Gaztelugatxe o tenemos ganas de hacer una rutita, podemos ir hasta el Cabo de Matxitxako, el más saliente de Euskadi y el final del Monte Sollube.
  • Ruta a la Ballena de Oriñón y Sanabia, en Cantabria: en mi caso, desconocía si era o no una ruta, pero sí que era, sin duda, algo que me llamaba la atención cada vez que viajaba a Santander desde Bilbao. Se trata de una ballena que descansa sobre el mar y que, según a qué hora vayas, tal vez el mar te impida que vuelvas… no obstante, con precaución, es un riesgo que merece la pena correr. La ballena, lo merece.
  • Subida al Gorbea desde Pagomakurre, entre Bizkaia y Araba: si el Pagasarri era primero de mendizale, el Gorbea es la Meca del montañismo en Euskadi. Ni el más alto, ni el más pronunciado pero, sin duda, el más popular. La tradición manda subir todos los años en Nochevieja, y aunque no ha sido hasta la fecha mi caso, el par de veces que he subido sí que me han pedido a gritos, que lo haga más a menudo. Son unos 12 kilómetros que en algo menos de 5 horas, podemos hacer desde Pagomakurre.
  • Subida al Anboto desde Urkiola, en Bizkaia: es otro de los grandes picos de Euskadi y, hasta la fecha, diría que mi favorito. Creo que es en el que he disfrutado más, tanto en la subida como en la cima. Tal vez en otra vida, fui lagartija y por eso me gusta tanto “escalar”, pero la subida por las piedras del final, creo que le da un puntito a Urkiola que lo hace diferente. Fueron 11 kilómetros en cuatro horas y media.

Pagasarri

  • Subida al Astxiki, Urresti o Alluitz desde Urkiola, en Bizkaia: en nuestro caso subimos al Anboto desde Urkiola, pero las opciones son varias como las que comento, así que, en cuanto nos abran la veda, que no sea porque no tenemos opciones para disfrutar de la naturaleza cerquita de casa.
  • Ruta del Flysch de Deba a Zumaia, en Gipuzkoa: tras esta ruta, me quedé con sentimientos encontrados. La zona de los Flysch me pareció una auténtica maravilla, por no mencionar lo bonitos que son estos pueblos. Sin embargo, la ruta se me hizo algo larga y por tramos aburrida. Creo que, en caso de que la repita (cosa probable con las ganas que tengo ahora mismo de salir), empezaría y acabaría en Zumaia, acercándome a los flysch como meta. En este caso, fueron 14 kilómetros en 5 horas.
  • Ruta a la Cascada del Bolintxu, en Bizkaia: esta ruta es tan sencilla como accesible, y encima, al lado de casa. Si algo me gusta de vivir en Bilbao es esto, que a 10 minutos de mi casa andando, puedo comenzar una ruta de monte y adentrarme en plena naturaleza lejos del tráfico y edificios. Esta ruta de cuatro kilómetros y medio, la hicimos en hora y media.
  • Subida al Aizkorri desde Aránzazu, en Gipuzkoa: es otro de los tres grandes picos de Euskadi y, en mi caso en particular, le tenía bastantes ganas y he de decir que no me defraudó. Es una ruta más larga y compleja que otras de las que están aquí incluidas, pero para un día que nos apetezca hacer un plan dominguero completo, creo que sin duda, merece la pena. Fueron unos 18 kilómetros en seis horas aproximadamente.
  • Ruta de Pobeña a Kobaron por la Vía Verde de Itsaslur, en Bizkaia: más que una ruta de montañismo, lo es de senderismo junto al mar. En total, seis kilómetros por un sendero de ida y vuelta que hicimos en hora y media.

Flysch

  • Subida al Ojo de Atxular y la Cueva de Supelegor, en Bizkaia: siendo honestos, desconocía por completo esta ruta hasta que busqué un plan dominguero y voilà, dos en uno, ruta de monte y la cueva más grande que yo haya visto nunca, de regalo. Fueron cinco horas por 14 kilómetros que dieron mucho de sí, la verdad es que me gustó e insisto, la cueva me sorprendió mucho.
  • Subida a Malmasín desde Bolueta, en Bizkaia: es una ruta muy sencilla que, como Bolintxu, está al lado de casa y es el destino de muchos vecinos y vecinas para sacar al perro y hacer deporte cuando pueden. Guardo especialmente cariño a este plan dominguero, porque fue mi último día de libertad… el último plan pre-confinamiento. En nuestro caso, fueron 4 kilómetros en hora y media, pero lo cierto es que había llovido tanto los días previos que no pudimos coronar.
  • Subida al Serantes, en Bizkaia: supongo que si yo viviera en Santurtzi, hubiera ido al Serantes antes que a Bolintxu o a Malmasín, por ejemplo. Ha sido uno de esos que he ido dejando pasar y procastinando, pero que, en cuanto acabe el confinamiento, haré y os contaré.
  • Subida al Ojo de Aitzulo en Oñati, Gipuzkoa: no lo he subido y, pero por lo que me han contado y, las fotos que he podido ver, la verdad es que me apetece mucho hacer este plan. Desconozco cómo es el camino a través de los 8 kilómetros que componen la ruta, pero si son tan bonitos como la cima, merecerán la pena.Cima del Gorbea
  • Ruta a la Cascada de Pozubaltz en Oromiño, Bizkaia: tengo entendido que es una ruta de menos de 4 kilómetros muy sencillita y recomendable para hacer en verano, dado que puedes aprovechar para bañarte.
  • Subida al Ventoso, Betaio y Alen, en Sopuerta, Bizkaia: la ruta a los tres picos comienza en Mioño y acaba en Sopuerta y, de hacer la ruta completa hasta los tres montes, rondarán los 20 kilómetros por lo que he podido saber, que tampoco he ido (todavía).
  • Ruta al Hayedo de Otzarreta, en Bizkaia: por lo que sé, se trata de una ruta sencilla donde, más que la cima, lo relevante es el camino y, aunque seguro que es bonito todo el año, en otoño tiene pinta de tener una magia especial.
  • Ruta al Humedal de Saldropo, en Bizkaia: esta ruta en sí, es poco más de 2 kilómetros pero, como está muy cerquita del anterior, es posible combinar ambas rutas y unir además, una vista a la Cascada de Uguna.

En ruta

  • Subida al Txindoki desde Larraitz, en Gipuzkoa: una subida de esas en el que la cima, justifica la ascensión con unas vistas a la espera increíbles. En total, algo más de seis kilómetros por lo que no es una ruta demasiado larga.
  • Ruta al Nacimiento del Urederra, en Navarra: si bien es cierto que esta ruta está algo más alejada que todas las demás, no he querido dejar de ponerla en este listado porque, definitivamente, merece la pena. No está en YSIFLY porque fui antes de que éste, viera la luz, pero hubiera sido un plan a incluir y, sin duda, a explorar los aledaños… He llegado a leer que es la cascada perfecta en Navarra y no sé si será cierto, pero sus aguas cristalinas me encandilaron.
  • Subida al Kolitza en las Encartaciones, en Bizkaia: es la cima más emblemática de las Encartaciones, con vistas de 360º sobre Balmaseda y valles vecinos. La ruta comprende unos seis kilómetros y medio y, cabe destacar que, Kolitza es uno de los cinco montes bocineros donde antaño, se convocaban las Juntas Generales del Señorío de Bizkaia, junto con Gorbea, Ganekogorta, Oiz y Sollube.Cascada de Urederra
  • Subida al Oiz por Trabakua, en Bizkaia: esta ruta de unos 13 kilómetros a otro de los montes bocineros, ofrece unas bonitas vistas a la costa bizkaina desde su emblemático parque eólico cercano a la cima.
  • Subida al Sollube y a Katillotxu, en Bizkaia: el último de los montes bocineros de la lista, desde el cual en los días despejados es posible ver en todo su esplendor Bermeo, la ría de Urdaibai, la isla de Izaro y los montes de Atxerre, Ereño, Oiz.
  • Subida a la Ventana de Relux y la Peña del Mazo, en Karrantza, Bizkaia: podemos hacer dos rutas diferentes o una en un día que rondará los 10 kilómetros, pero cuidado, la Ventana de Relux, es una fantástica ventana a las Encartaciones que no hemos de cruzar, puesto que el precipicio que nos espera detrás no es nada amigable.
  • Subida al Alto de Zalama y La Mana, en las Encartaciones, Bizkaia: el primero es el punto más alto de las Encartaciones y, sólo por eso, merece la pena visitarlo por lo que, sin duda, tiene un hueco en mi lista de asuntos pendientes en libertad.Pico del Aizkorri
  • Subida al Sarastarri y su cueva desde Lizarrusti, en Gipuzkoa: la sierra de Aralar nos regala otro plan dominguero de unos 11 kilómetros y medio donde, en la cima, nos encontraremos una cueva con una laguna en su interior.
  • Subida al San Tirso desde Bernedo, en Araba: una bonita ruta de unos 7 kilómetros en total que parte del santuario de Nuestra señora de Okón.

La verdad es que, teniendo la enorme suerte de ser de Bilbao, podría continuar esta lista y llenarla de planes domingueros de montaña muy cerquita de casa, porque haberlos haylos y para todos los gustos. Lo que falta ahora, no son ni planes ni ganas, sino la posibilidad de poder llevarlos a cabo.

Estas semanas, se hace más real aquello de que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Cuántos días libres no habré hecho un plan dominguero por pura pereza y, ahora mismo, me subo por las paredes de poder ponerme las zapatillas y a andar. He llegado a echar de menos aquello y a aquellos, que antes echaba de más. Y también, me ha ocurrido lo contrario, echo de más aquello y a aquellos que creí, que echaría de menos.

Camino en la ruta del Flysch

No soy “la confinada modelo” que siempre está positiva, hace pan casero, se suma a todos los retos que le pasan y se ha vuelto super productiva. La verdad, es que por momentos, he llegado a creerme eso de que un pesimista sólo es un optimista bien informado. Pero en el fondo de mi ser, sigue habiendo un ¿y si…? al que quiero dar por respuesta un sí. Sigue habiendo unas ganas locas de comerme el mundo y sigue habiendo un Peter Pan ingenuo, dispuesto a ilusionarse con la primera idea que se le pase por la cabeza.

Nos han quitado nuestra libertad, algo que jamás creí que nadie nos pudiera arrebatar en pleno siglo XXI y, es cierto, que han podido quitarnos nuestras ganas e ilusión… pero lo que no han podido quitarnos, y no podrán nunca, son nuestros sueños. Mientras tengamos la capacidad de soñar, tendremos la capacidad de luchar por conseguirlo y, contra eso… contra eso sí que no hay nada. Y qué Braveheart me ha quedado esto.

Incendiaremos el mundo otra vez, que dice La Raíz y, volveremos a coronar todas las cimas que se nos presenten.

Gorbea con nieve

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