Plan dominguero: subida al Pagasarri

Si existiera un manual de subida al monte, para los de Bilbao, Pagasarri sería el primer curso. Se trata de un pico que está muy cerquita de la capital bizkaina, accesible andando desde el propio centro y de escasa dificultad, por lo que hoy en día, es difícil encontrar a algún bilbaino o bilbaina que jamás haya subido al mencionado pico. No obstante, aun sin ser complicado, nos permite vivir una experiencia plena de subida al monte muy recomendable que hoy os vengo a contar. Allá vamos:

Para quienes prefieran, pueden llegar en coche hasta casi “el principio” de la subida, pero ya que nos ponemos, nos ponemos y, en nuestro caso, fuimos andando desde casa, en Santutxu. En total, fueron aproximadamente 14 kilómetros entre ida y vuelta y, en tiempo unas 4 horas con toda la calma del mundo, haciendo paradas y saboreando el bocata en la cima como marca la tradición, que está a 673 metros de altitud.

Partiendo desde Santutxu, bajamos al Casco Viejo, de ahí a Miribilla, San Adrián hasta llegar a Iberdrola en Larraskitu. Puedes venir desde Rekalde, Abando o cualquier rincón de Bilbao, que la sede de Iberdrola será el punto de encuentro para la “subida al Paga”.

Bordeamos Iberdrola y las viviendas nuevas y muy pronto, veremos el camino que está muy bien indicado. Como os adelantaba, Pagasarri es una peregrinación obligatoria para los bilbaínos que, en algunos casos, repiten religiosamente cada domingo. Además, da igual a qué hora vayas que, aunque veas mucha gente subiendo, siempre te cruzarás con gente que esté de vuelta: andando, en bici o corriendo. Vamos, que no tiene pérdida, además de estar muy bien indicado, también está muy frecuentado.

Honestamente, creo que la parte más dura, es el principio ya que encontramos las primeras cuestas con más inclinación. Una vez pasado esto, todo el camino es bastante sencillo y fácil de hacer por lo que, para quien vaya con niños o tengan más dificultades, pueden ir, como adelantaba, hasta el parking y a partir de ahí comenzar.

Durante este primer tramo, nos encontraremos, primero con el bar Athletic donde hay merenderos, un primer parking ¡e incluso una fuente! Desde aquí, comenzamos a coger altura y a intuir las vistas de las que disfrutaremos a lo largo del recorrido.

Siguiendo el camino, llegaremos al segundo parking: el aparcamiento que os comentaba que es la antesala a la subida y donde suele haber bastantes coches aparcados (entre nosotros, salvo quienes tengan dificultades, vayan con niños o no sean de Bilbao, son coches de gente que hace trampas. ¡Al Pagasarri se sube desde casa!).

Por el camino, a nuestra izquierda, podremos desviarnos si queremos para ver la Ermita de San Roque.

Y ya, llegamos a “la puerta” del Pagasarri: realmente, es la valla que impide que entren vehículos no autorizados, pero para mí siempre es el punto de referencia en el que tomamos conciencia de que comienza oficialmente la ruta.

Subimos una cuesta no demasiado inclinada y ya, en plena naturaleza, y nos encontramos con la fuente de Zapaburu, lugar que antiguamente era parada obligatoria pero que hoy en día, tiene el agua sellada en pos de la salud pública.

Continuando por la ruta, a unos 400 metros, llegamos a la pista de Artabe y aquí es el cruce en el que tendremos que elegir cuál de los tres caminos escogemos para llegar a la cima:

  1. Camino de la izquierda: es el camino más largo y el que da más vuelta. Suele ser el menos frecuentado (pese a la foto)
  2. Camino del centro: el camino viejo es el más rápido y también, el más exigente.
  3. Camino de la derecha: el más frecuentado, es fácil y puedes disfrutar de unas grandes vistas por el recorrido. El recomendado en subida con niños y el que se suele hacer en la famosa “subida al Pagasarri” de Navidad.

He subido por los tres caminos y, en esta ocasión, os hablaré del 2 que es el que escogí en mi última subida. Cuando digo que es exigente, es porque lo es un poco más que los otros dos, pero en ningún caso es difícil ni necesaria tener una preparación física especial (lo hago yo y no me cuesta y como he dicho en más de una ocasión, no soy ningún prodigio en los deportes).

Hay que tener en cuenta que este camino no es como los otros dos que son, propiamente, caminos: en este, vamos “atravesando” el blosque y, en más de una ocasión veremos cómo los mendizales han improvisado rutas para atajar (“user experience” que llamaría en el trabajo). Ojo porque, si ha llovido, habrá barro y podremos tener algún resbalón.

Siguiendo la ruta, encontraremos el último esfuerzo hasta la meta: la rampa que nos dice que estamos a puntito de llegar a las campas de Pagasarri. Como vengo diciendo todo el post, la subida al Pagasarri es un must y, por tanto, está muy bien acondicionado: cuando llegamos, veremos columpios, merenderos y un bar que nos recibe con pintxos de tortilla para quienes hayan olvidado el bocata (¡ojo! si estáis pensando en rellenar la botella de agua en el baño, olvidadlo: no es potable 😉 ).

Aquí, si el clima nos lo permite, podemos sentarnos y disfrutar de esta Bilbao que cada día está más bonita y que al fondo esconde el mar. Ese mar… 😍

Ya que estamos, es imprescindible hacer un último esfuerzo y llegar a la cruz, el lugar en el que efectivamente, podremos hacernos la foto y decir que hemos subido al Pagasarri. Hasta entonces, sólo nos habremos quedado a medias y, aunque lo hayamos disfrutado, me temo que no habrá sido una experiencia completa.

Además, en este último montículo, podremos compartir paseo con caballos y vacas que, a escasos metros, nos recuerdan que estamos en plena naturaleza y que debemos respetarla: no sabemos lo afortunados que somos de poder disfrutar de la naturaleza y su paz, tan cerquita de casa. ¡Cuidémosla!

Si estamos de ánimo, podemos continuar la ruta hacia el Ganekogorta y ser unos auténticos mendizales: está a 999 metros y, en este caso, el esfuerzo requerido y preparación, sí que es un poquito mayor.

En nuestro caso y, en esta ocasión, optamos por dejar Ganekogorta para otra vez: preferimos optar por bajar a Marzana y disfrutar de unas rabas frente a la ría, disfrutando del ambiente, la satisfacción por la ruta, lo bonita que es Bilbao y, en definitiva, disfrutando de la vida, que al fin y al cabo, de eso se trata.

En definitiva, el plan dominguero de subida al Pagasarri es un must que no te deberías perder, ¡cuántas veces sea necesario! Personalmente, perdí la cuenta y espero que haya muchas más 🙂

Periodista especializada en Marketing Digital y nómada empedernida por naturaleza: YSIFLY es el lugar en el que hablo sobre mis ganas de no quedarme con las ganas de nada

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