Viaje a Paros y Antiparos: de la mitología al paraíso

Paros cúpula

Han sido unas semanas muy ajetreadas como para poder sentarme y explicar con palabras cuánto disfruté en Paros, pero no lo suficiente como para haber olvidado aquella sensación.

Por ponernos en antecedentes, este verano hicimos un viaje por las Islas griegas en el que Mykonos y Santorini fueron las otras Cícladas en las que disfrutamos de unos días de ¿descanso? Allá vamos:

Callejuela de Paros

¿Por qué Paros?

Seré honesta; no sabía ni que existía este pequeño paraíso antes de comenzar a organizar la ruta pero bendita puntería la nuestra. Sabíamos que Mykonos y Santorini no iban a faltar en nuestra primera toma de contacto con Grecia, pero de antemano, teníamos la sensación de que aquellas dos archiconocidas islas, no serían suficiente. Y acertamos.

Paros de noche

Queríamos ver la esencia, o al menos aproximarnos a ella. Buscábamos descubrir lo auténtico, la Grecia de verdad. No suelo tener las cosas muy claras, pero esta vez sí que tenía la certeza de que quería llegar donde no llegaban los demás; (las masificaciones de turistas, quitando la poesía).

Y, para que veáis cuánto suelo complicarme la vida en estos casos, la decisión la tomamos así: abrimos Google Maps y, buscamos cuál era la isla cuyo nombre menos nos sonaba entre Mykonos y Santorini. Y, de entre todos, Paros no lo habíamos oído ni de refilón, así que este, sin duda, era el destino que debíamos visitar. Ojeamos en algún que otro blog y, ver que eran pocos los que hablaban de Paros y, leer cuánto había conquistado a otros viajeros, fueron motivos más que suficientes para decantarnos, definitivamente por esta isla.

Un puente en Paros :)

¿Qué tiene para que os conquistara tanto?

Bueno, pues supongo que todo y nada. Todo porque no le falta detalle: aguas cristalinas, atardeceres de ensueño, casas blancas y cúpulas azules, restaurantes con velitas y comida deliciosa, pueblos de interior que te siguen sorprendiendo… Y nada, porque ahí radica lo especial que es: silencio, paz, calma y apenas turistas que masifiquen las calles o que llenen las callejuelas de souvenirs horteras.

Atardecer en Paros

Más parecido a Mykonos que a Santorini en lo estético, lo que la hace increíble, no lo pude encontrar en ninguna de las otras dos. Entre ello, gente realmente buena y agradable que te hacían querer la isla como si fuera tuya. Y la comida, ¡ay la comida! Disfruté como una niña chica con su pescado, su moussaka, su gyros y hasta con su queso feta del que, por lo general, no me hice muy amiga.

Parikia ya nos sorprendió nada más poner un pie en la isla, con ese paseo lleno de terrazas con encanto en los que pararía a cenar cada día, pero quien de verdad me enamoró fue Naoussa. No sabría decir exactamente por qué, pero sí sé que allí no pasaba el tiempo en mi reloj. Simplemente, se paró para disfrute de todos los allí presentes. Una maravilla vaya.

Y, ¿qué me dices de Antiparos?

Habíamos leído que si Paros era una maravilla, lo de Antiparos directamente no tenía nombre. No sé si es porque Paros, “me flipó”, pero Antiparos lo pondría al mismo nivel. Más playa y todavía menos gente. Más actividades acuáticas y menos ruido. Más calma, pero la misma magia.

Antiparos

En cierta forma, me recordó un poco a Formentera por lo fácil que es recorrer toda la isla en bici o moto. (Ojo, las cuestas al final de la isla hacen que la bici sea una opción… tal vez menos apta para vagos o enemigos del sudor). El plan en Antiparos, desde mi punto de vista, es que no hay plan: es decir, llegas, coges una bici/moto y comienzas a andar y paras para descubrir calas. Así, hasta llegar al final, donde, tengo que decirlo, hay un chiringuito bastante sobrevalorado: Beach House. Igual, con suerte, te puedes cruzar con Tom Hanks que tiene allí su particular retiro (o con su “barquito”, como fue nuestro caso).

Ya me has convencido

Pues no pretendo. Y no lo hago, porque la magia de Paros es precisamente que es el secreto de unos pocos. Por lo menos de momento…  Pero aquí, en petit comité, sin que nadie nos oiga y por lo bajito, Paros debe de venir de paraíso; así que puedes dejar que te lo cuente en YSIFLY, o puedes juzgarlo por ti mismo/a; disfrutándolo con los cinco sentidos.

Periodista especializada en Marketing Digital y nómada empedernida por naturaleza: YSIFLY es el lugar en el que hablo sobre mis ganas de no quedarme con las ganas de nada

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