Pólvora, música y arte: 24 horas en las fallas de Valencia

Una de las primeras veces que fui a fallas con uso de razón, escuché aquello de “en fallas no me falles” y, por algún motivo, decidí que trataría de hacer caso a este mensaje facilongo pero pegadizo siempre que pudiera. Reconozco que voy a Valencia menos de lo que me gustaría, incluso menos de lo que debería… (y creedme que no me enorgullece). Sin embargo, las fallas tienen algo especial a lo que no puedo resistirme.

Mi tía en la ofrenda :)
Mi tía en la ofrenda 🙂

Es cierto que los 600km que separan la tierra en la que nací, de la que me adoptó, tienen parte de culpa de mi absentismo, pero insisto, no es escusa. A lo que voy es que, por lo general, visitar fallas es condensar la vida en un fin de semana y comprimir toda la intensidad en apenas 24 horas.

En alguna que otra ocasión, he salido de fiesta el viernes pero las fallas hay que disfrutarlas también de día, por lo que hoy, trataré de resumir qué hacer en fallas en 24 horas. Antes de nada, me gustaría dejar claro que soy una valenciana muy poco valenciana y que probablemente, meta la pata alguna que otra vez en este post o me deje cosas que un/a verdadero/a valenciano/a jamás obviaría: mis disculpas. Dejo en sobreaviso que lo que os cuento, son mis fallas y que, probablemente, haya tantas como visitantes en la tierra de las flores, de la luz y del amor.

24 horas en fallas

8:00 – La Despertá: puede que salgas el viernes y el sábado quieras remolonear en la cama, pero lo siento, no es posible: ¡estás en fallas!. Si no estás familiarizado/a, puede que te levantes de la cama de golpe pensando que hay un bombardeo en la puerta de tu casa, pero no hay nada de lo que preocuparse. La pólvora y los músicos nos ponen en pie para anunciarnos que hay un día de fiesta por delante y que tenemos que estar preparados, esto es sólo un anticipo de lo que está por venir.

Presumo de primas guapas :)
Presumo de primas guapas 🙂

12:00 – Al metro: ¡como tarde! La mascletà es a las 14:00, pero siendo el sábado de fallas, o vas con tiempo, o mejor te quedas en casa y lo ves por Youtube. Hasta ahora, lo suyo es prepararse y desayunar unos deliciosos buñuelos de calabaza (y sí, remolonear un poquito). La tradición dice que cogerás el metro más tarde de lo que pensabas y que, como tú, otros muchos paisanos, por lo que paciencia y ánimo.

En cuanto al outfit, lo tengo clarísimo: vaqueros, zapatillas de deporte y camiseta de manga corta. Ojo, con chaqueta de cuero/vaquera e incluso un jerseicito en la mochila que por la noche, seguro que refresca. Esto no cambia, año tras año.

14.00 – La Mascletá: para esta hora, deberías de haber “escarbado” entre la multitud y estar lo más cerca posible de la plaza del Ayuntamiento, ahí donde el ruido hace que te retumben los pies. El que avisa no es traidor: cuando estés en la ubicación ideal, pensarás en que ojalá pasara algún vendedor/a deambulante con 1 bear 1 euro… que no pasará, así que es mejor ir preparados 😉

Y llega el primer aviso. Y empieza el ruido. Y el humo. Y el olor a pólvora. Y cada vez más intenso. Y te das cuenta de que eso debe de ser una traca. Y lo sientes. Y te tiembla el cuerpo entero. Y quieres más. Y es pura adrenalina, el final de una película de acción ante tus ojos. Y de que te quieres dar cuenta, estás aplaudiendo junto con la multitud debatiéndote entre, ojalá hubiera durado más y uff, a ver cómo salimos de aquí.

Tal vez 2006

15:00 – Mucho arte: te has inflado a buñuelos para desayunar, vienes con el subidón de la mascletà y lo que te apetece, es empaparte de fallas. Por eso, cuando consigues salir del gentío, andas por los alrededores del Ayuntamiento mientras descubres auténtico arte. Yo suelo empezar por Convento Jerusalén, una de las joyas de la corona.

Como dato práctico, porque si es tu primera vez en fallas te lo preguntarás, te diré que en Valencia se plantan alrededor de 700 fallas: unas 350 grandes y otras tantas infantiles. Además, se agrupan por categorías, hasta 18 ni más ni menos, que van desde la especial hasta la 7C y pertenecer a una u otra, depende principalmente, del presupuesto. En 2019, la falla ganadora ha sido L’Antiga en su homenaje y sátira a los juguetes rotos de esta, nuestra sociedad y que ha contado con un presupuesto de 170.000€.

Convento Jerusalén 2019

A partir de ahí, es momento de pasear y disfrutar del centro de Valencia: toparte con auténticas obras de arte en cada esquina a la par que te lamentas de saber que acabarán hechas cenizas. (Te vas a cuestionar por qué las queman y no trates de entenderlo cuando te lo expliquen. Los sentimientos van más allá de una mera explicación 😉 ).

Puedes tratar de comer en alguna terraza, ir a un supermercado, comer de sobaquillo (llevarte el bocata de casa) o bien, liarte entre caña y caña y olvidarte de comer, al gusto del consumidor. 

18:00 – Ofrenda de la Virgen: Pongo esta hora como ejemplo, aunque la peregrinación va escalonada y depende de cada falla. En cualquier caso, merece la pena acercarse a ver el manto de la Virgen de los Desamparados hecho con las flores que les acercan los falleros, ataviados con uno de los trajes regionales más bonitos que existen. 

Manto de la virgen

20:00 – Luz en Sueca, Cuba o Literato Azorín: el espectáculo de luces que ofrecen estas fallas, es digno de admiración. Este espectáculo tiene más años que la moda que ha generado Ruzafa en los últimos tiempos, pero sigue mereciendo la visita del primer día. Luces y música se dan cita para dejarnos boquiabiertos cada media hora o una hora en algunas de mis calles favoritas de Valencia.

Y, sin quererlo ni beberlo (bueno beberlo un poco sí), aparece una charanga con la que nos ponemos a bailar los grandes hits de nuestra música. Y mientras una caña va y otra viene, la fiesta ha comenzado sin apenas darnos cuenta: entre casals con la música abierta, discomóviles y mis favoritas, las eternas charangas.

Luces de hace unos años ya

00:00 – Castillo: Valencia es un festín de pólvora estos días y, el cielo, su mayor representante. A esta hora, desde el Paseo de la Alameda, los mejores castillos de fuegos artificiales nos recuerdan que estamos en la tierra del fuego y que ella, es la reina absoluta en este área, por muchos rivales que le quieran retar.

Si hubiera hablado del día 19, estaría hablando ahora mismo de La Cremà, el momento en el que el fuego pone fin a unos días intensos de pólvora, música, arte y mucha felicidad. Un momento realmente único que merece la pena ver mientras, a tu lado, la gente llora desconsolada por el fin de fiesta mientras empieza a imaginar con cómo será un año después. Acaban las fallas de 2019 y empiezan las de 2020 y, de nuevo: no intentes entenderlo. Los sentimientos no se pueden explicar.

A partir de aquí y hasta cierre, la fiesta cae por cuenta del visitante. Algún que otro casal (la mayoría) son privados y no podremos entrar a menos que conozcamos a alguien que nos pueda colar. Sin embargo, hay muchísimas fiestas abiertas, conciertos, música al aire libre… tantas que no me atrevo ni a recomendar, porque uno sabe donde empieza, pero no dónde ni cómo acaba.

Porque eso es un poco fallas, exprimir cada segundo y morirte de ganas. Es pasar calor por el día y frío por la noche, y lamentarte por el dolor de pies con el que llegas a casa a saber qué hora. Es comer por la calle y beber constantemente. Es poder contar las horas de sueño de toda la semana con las manos. Y sobre todo, fallas es música y baile. Es comprar petardos y lanzarlos como si de una bomba se tratase. Es oler a pólvora desde que te levantas hasta que te acuestas y decirte a ti mismo, que no correrás cuando te pase una carretilla cerca. Fallas es puro arte, el de las esculturas y el de su gente, y esas ganas infalibles de pasárselo bien pase lo que pase.

Fallas es la invitación perpetua a los míos y también, mis ganas de volver a casa. 

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